LA PREGUNTA DEL FUTURO

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Desde que aprendemos a hablar hasta que nos convertimos en grandes oradores, la gente de nuestro entorno ha sabido perseguirnos con la dichosa “pregunta del futuro”. Pregunta que va cambiando a lo largo de nuestro crecimiento, pero que, más allá de sus matices, nunca nos abandona. En el Día del Trabajador, veamos cómo ese interrogante ha ido mutando con el tiempo.

¿Qué querés ser cuando seas grande?

Disfrazada de sonrisas y expresiones tiernas, la pregunta se transforma en un juego, juego al que se responde como tal: quiero ser astronauta….mmm no… mejor quiero ser un superhéroe. Y sí, ¿qué pretenden? En ese momento, ese es nuestro futuro, el inmediato, el dictado por nuestros juguetes.

¿Qué vas a estudiar? 0… ¿no pensás ir a la Universidad?  

A medida que vamos adquiriendo conocimientos y que el año de egreso del colegio se aproxima, la pregunta va perdiendo connotaciones tiernas y va tomando, de a poco, color de presión. Y sí, sin hacer nada no te vas a quedar, del aire no vas a vivir. Así que, con toda la fiebre adolescente a flor de piel,  hay que juntar fuerzas y ver qué respuesta damos. Cuidado chicos que hay gente que, evidentemente, sufre con ciertas contestaciones. Aunque, pensándolo bien, aquí les dejo el consejo de una “vieja mala”, háganlos reventar!!! Digan: “No sé, ni lo pensé, pero bueno, veré…” No importa que ya lo sepan, el futuro es de cada uno y el resto no tiene por qué intervenir con interrogatorios a lo FBI.

¿Ya te recibiste o seguís todavía sin TÍTULO?

No sé por qué, pero hay gente a la que le encanta poner un énfasis especial en la palabra título. Hasta pareciera que la dicen en cámara lenta. Ya no les importa si, durante tu carrera, encontraste un trabajo que te ayude a solventar tus gastos. No. Ellos quieren el cartoncito porque, aparentemente, los hace más felices que a vos. Y no me refiero a los padres precisamente. Generalmente ellos son los que menos meten presión. A veces son vecinos, otras tantas amigos, conocidos o hasta los mismos jefes que, si bien pretenden tu disponibilidad al 100%, también exigen que el 100% lo des en los finales. Ufff… cuánta presión, no? Ojo, no hago apología del no título, de hecho, haberlo alcanzado ha sido uno de los momentos más felices de mi vida, pero, ¿saben por qué? Porque lo hice por mí, no por lo que pensaran los demás (que, dicho sea de paso, a medida que me vuelvo más vieja cada vez me importa menos).

Listo. Ya tenés el título ¿Y ahora? ¿Todavía no estás trabajando de lo tuyo?

Como verán, la pregunta del futuro nunca cesa. A los entusiastas de los quehaceres del resto, les encanta sentirse con ese poder de jueces para indicar qué está bien y qué está mal como si todo en su vida funcionara perfectamente. No. En un 99,9% de los casos, es todo lo contrario. Así que bueno, a no desesperar, dicen que “todo llega” (sí, la bendita frase que todos aborrecemos). En serio, no importa qué estás haciendo, siempre y cuando seas feliz. ¿No conseguiste el trabajo que querés? Seguí buscándolo. Si realmente elegiste tu carrera con el corazón ese empleo va a aparecer. No estudiaste nada, pero soñás con un microemprendimiento? Metele pilas y oídos sordos a lo que diga el resto. No terminaste la carrera, pero te das maña en lo tuyo? Dale para adelante y que ese “¿No tenés TÍTULO?” (recordemos, subrayado, acentuado) no ocupe un segundo de tus pensamientos. Ya lo sabés, hay muchos genios que hicieron grandes cosas y no terminaron sus estudios….

En fin, la pregunta del futuro nos acompaña desde hace largo tiempo y nos seguirá acompañando porque inquisidores de turno nunca van a faltar. El tema es saber cómo manejar esos momentos. No dejemos que nos afecten tanto, no perdamos el tiempo que tan preciado es. El futuro es nuestro y lo forjamos como queremos. A veces como podemos, pero siempre hay un rayo de sol que nos empuja a hacerlo tal como lo deseamos. No perdamos ese envión.

Por eso, hoy, en este día, quiero saludar especialmente a aquellos que no abandonaron esa idea de infantes y se dignaron a ser superhéroes cuando se volvieron grandes. Porque se necesita tener un poder muy grande para abandonar a los preguntones y ponerle garra a cada amanecer. Feliz día trabajadores, a todos ellos: a los que estudiaron, terminaron y hoy se dedican a eso que los apasiona, a los que no terminaron, pero se desempeñan mejor que muchos de los que consiguieron “el cartoncito” en “tiempo y forma”, a los que decidieron que sólo querían trabajar, a los que aún no encuentran “ese trabajo ideal”, pero se desloman diariamente para llegar a fin de mes, a todos, gente, a todos los malabaristas del mundo laboral e inquisidor, FELIZ DÍA!!!. Fuerza, trabajadores, que no todo está dicho y, sobre todo, que el futuro somos nosotros mismos, NADIE MÁS! :D

Silvina Rodríguez Gáspari

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