DE ESOS A LOS QUE SE LES PASA RÁPIDO…

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Hay gente a la que “se le pasa rápido”. No sabemos si es que alguna vez fue tan así, pues ellos en su momento juran que sí hasta que un día se aburren y dejan de lado todo aquello que tanto se empeñaron en hacer creer. Dicen sentir cosas, prometen otras tantas, pero lo cierto es que sólo lo dicen. Y, ya lo sabemos, del dicho al hecho…

Sucede en el ámbito laboral, en la política, en las relaciones de amistad, de amor, de familia. Hay muchas personas a las que se les “pasa rápido” sin importar dónde estén o con quién estén hablando.

Imagínense el trabajo. Esos jefes que se llenan la boca diciendo cuán valioso es determinado empleado, tratándolo como “su mano derecha”, hasta que un familiar entra en escena o alguien sin tanta experiencia pero con algún que otro papelito/apellido extra que desvanece todos los dichos esbozados anteriormente como así también las promesas de futuros ascensos. Promesas, ja! No hagan caso, ni en este ámbito ni en ninguno. Exijan hechos, no palabras lindas. No se dejen engañar. Tal vez  en el instante en que se pronunciaron todas esas cosas parecía que estos empleadores así lo sentían, peeroo… recuerden algo: si no se prolonga en el tiempo, es que no era tan así. Maquillar palabras para quedar bien es un arte que manejan muy bien estas personas y nosotros no queremos un mero embellecimiento, necesitamos realidad y la realidad se viste de hechos, no de palabras.

Lo mismo pasa con el resto de las relaciones. Cuántas personas dicen TE AMO por el simple hecho de que se encuentran en pareja, pero el fondo de sus corazones poco tiene que ver con el verdadero significado de ese corto, pero profundo enunciado. Porque, ¿Cómo es posible que alguien que diga algo así se olvide tan pronto, abandone al otro de la noche a la mañana y en un abrir y cerrar de ojos se convierta en un ser absolutamente indiferente? Eso no es amor, no es que algo no funcionó. Gente, los artefactos funcionan. Las personas sienten. Y quienes se manejan de esta manera son hipócritas. Hipócritas como los del párrafo anterior. Maquilladores profesionales. De esos que hasta se aventuran a formar una familia a la que dicen amar para dejarla una noche por un cuerpo más joven, por recuperar quién sabe qué. Parece que se les pasa rápido, ¿no?

Como esos amigos que se juran estar siempre y ante el primer obstáculo se hacen humo…. ¿También se les pasa rápido? ¿O tal vez no era tan así???!!!

¿Cuántos políticos juegan con la ilusión de los que menos tienen por un miserable voto? Dibujan discursos, arengan bienestar y solución a todos los males de la Nación, pero a la hora de materializar las bellas construcciones lingüísticas, pareciera que pierden la memoria o, simplemente, “se les pasa…”

Esto no es una oda al resentimiento ni nada que se le parezca. Simplemente, me pareció que debía plasmar estas ideas que me vienen dando vueltas por mi cabeza desde hace unos días. Y no generalizo, pues, si lo hiciera, me metería en la misma bolsa, dado que me tocó ser humana. Pero no. Sé que hay personas con los valores bien puestos (me incluyo). También sé que hay gente que se compromete, que no se le pasa nada, porque, sencillamente, dice y hace lo que siente. Eso, HACE!!! Ahí está el tema. A ese lugar quiero llegar (hoy sí que este Desparpajo se extiende…. Nada planeado, sólo lo estoy dejando fluir).

Es como el que cambia de camiseta según la tabla de posiciones. O como esos que cambian de intereses de acuerdo a la gente con la que se junten. Triste, ridículo e infantil. El tema es que si fueran estas banalidades que no dañan a nadie no habría problema alguno. Pero sí, hay un problema y groso. Hay personas que juegan con todo/todos sin medir. Será por aburrimiento, será por imbecilidad, por lo que sea que lo hacen me parece grave. Porque no se tiene en cuenta al otro. Y, les guste o no, vivimos en sociedad, no estamos solos. Por eso, hay que tener cuidado con las cosas que se dicen si no hay seguridad al respecto. Hay personas como yo, como vos que me lees y sabés de valores, a las que no nos da lo mismo.

Se les pasa a los jefes, se les pasa a los políticos, se les pasa a los amantes, se les pasa a los amigos y hasta se les pasa a los familiares. Dicen cosas, juran, enroscan al otro hasta el punto en que les crean que es tan así como comentan. Pero no. No lo es. Porque si no hay hechos que sustenten todo ese palabrerío barato no hay nada que hacer más que alejarse y decir “adiós, perdón, pero no habrá un segundo en la vida en que te crea un mísero punto y coma.” Porque se les pasa rápido, porque prometen hasta que se encuentran con algo mejor. Porque se fastidian fácilmente y se dejan seducir de manera inmediata por lo efímero. Y en esta vida no estamos para las fugacidades, sino para la intensidad, de lo contrario, ¿qué sentido tiene?

Me enoja, me entristece y hasta me genera impotencia que exista esta gente tan cruel. He visto amigos, familiares, conocidos y  no tanto, llorar sin consuelo por estos seres a los que “se les pasa rápido”. Yo misma lo sufrí en carne propia. Por eso sé muy bien de lo que hablo. Saben que me gusta tomar distintas experiencias para volcarme a este espacio de ideas aburridas para algunos, copadas para otros, inspiradoras para mi propósito. A veces podés dar una caricia escribiendo y eso es lo que más me gusta de esta labor. Creo que tener la posibilidad de tocar el corazón  de alguien es incomparable.

173En fin, me puse sentimental hoy. De la bronca del “súper clásico”, a la filosofía de la vida. Cada tanto me pinta la reflexión. Después de todo, es el alma de este Desparpajo Creativo.

Pero bueno, volviendo a lo expuesto, sólo quiero trazar una conclusión y no adormecerlos más con este extenso post.

No perdamos de foco que a los que se les pasa rápido es a ellos, no a nosotros. Acá estamos, firmes, coherentes, intensos, transparentes. Allá están, dubitativos, incongruentes, embusteros, mediocres, oscuros.  Sequemos las lágrimas y guardémoslas para las emociones verdaderas, para las ideas claras, no para esos a los que se les pase rápido. Piensen que mientras nosotros lloramos por las injusticias de aquellos a los que se les pasa rápido, ellos ya están vendiendo humo en un nuevo escenario inventado al que abandonarán a la brevedad.

Abramos los ojos, aprendamos a mirar, a estar más despiertos, a saber que la efusividad desmedida no puede traer algo sólido nunca. Por algo somos precavidos, por alguna razón nosotros no nos tiramos a la pileta fácilmente. Porque antes de que se nos pase rápido, directamente evitamos que pase. Recuerden: “Inteligente es aquel que sabe dónde quiere ir. Y, más inteligente aún, el que sabe dónde ya NO tiene que volver”. ;)

Silvina Rodríguez Gáspari

 

 

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