BENDITO WHATSAPP

Sabido es por mis lectores y amigos que tengo una inclinación muy fuerte hacia el enamoramiento tecnológico. Me encanta explorar nuevas aplicaciones para el celular, juegos, herramientas nuevas para cualquier maquinita que pase por mis manos. Me cuelgo leyendo notas, mirando programas, buscando en youtube, etc, etc, etc. Mis contactos saben que es difícil que no responda un mensaje porque mi Smartphone y yo tenemos una íntima relación. Así que, por supuesto, cuento con la bendita aplicación que se ha ganado el título de mi nota. Sí, ya llevamos juntos un largo tiempo, desde que era pago para iPhone (creo que terminé de aceptar condiciones, cerrar el pago con la tarjeta, y los copados lo hicieron free, en fin…). Así que si bien mi intención es sentar en el banquillo de los acusados a este servicio de “mensajería” (sí, ya sé que sirve para hacer llamadas ahora), no voy a negar que no pienso darle de baja (y sí, es como el amor enfermizo…. Te hace mal, pero no podés dejarlo ir). Ok, planteada mi neurosis, paso a hablar del tema que nos convoca a esta reunión web…

¿Alguna vez pensaste que esa app que tanto querías porque estaba conmocionando al mundo iba a ser tu peor pesadilla? Capaz que no. O tal vez sí. El ser humano tiende a condimentar un poco su vida con una buena dosis de masoquismo. Creo que todos nos dejamos seducir con la palabra “gratis” en más de una oportunidad y, como dicta la frase hecha, “lo barato sale caro” (agrego: “y lo gratis ni te cuentooo”). Sucede que esta genialidad de ponernos tan efusivamente en contacto ha hecho estragos en algunos, perdiendo la noción del tiempo, el espacio y la ubicación. ¿Se acuerdan cuando éramos más jóvenes (comentario de señora que de a poco acepta su edad) y pensábamos “hora de la siesta”, “hora de la cena”, entre otros, cuando queríamos llamar a alguien por teléfono???!!! Bueno, eso ya no existe. Porque, para el sentido común han quedado pocos especímenes, para todo lo demás existe WhatsApp. Ahora no importa aquello que recen los relojes. Sin titubear se acaricia el fatídico “enviar”, sean las tres de la tarde o de la mañana. Urgencia??? Ninguna, sólo decir algo. Claro está que muchos dirán “podés apagar el teléfono”. Seguramente. Pero, por desgracia, uno siempre piensa “si pasa algo importante no me entero”.

En fin, la tecnología es así: te atrae con un bonito discurso, te tienta, te obliga a sentir la necesidad de querer eso ya! Y así estamos, esclavos de todo artefacto inteligente que se presente.

Exigimos libertad, espacio. Nos hacemos los independientes y, más tarde, si no suena el telefonito, nos preocupamos y posteamos en alguna red “a alguno se le cayó Whatsapp?”. Y ahí estamos, neuróticos, buscando aplicaciones similares que nos pongan en contacto, una vez más…. para quejarnos al rato porque alguno de nuestros amiguitos no entendió que debe concentrar la idea en un solo mensaje y no mandar veinte (hola-enviar-qué-enviar-hacés-enviar-?-enviar).

Tal vez sea un bicho raro. Quizás la vejez golpea a mi puerta y me niego a hacerme cargo. No lo sé. Sólo sé que las palabras “en línea” últimamente me alteran los nervios (antes de que descarguen su ira sobre mí, aclaré que esta nota era producto de mi neurosis). Lo peor es que no me pone nerviosa el “en línea” de otros contactos, si no el mío. A veces, por distracción, por atolondre, quiero abrir otra app y, sin querer, toco esa verde con el telefonito. Inmediatamente pienso f__k! Quedé en línea!… 3, 2, 1… cae un mensaje. Porque, vieron que todos piensan que si estás ahí tenés la obligación de hablar, no importa si lo abriste sin querer, o si lo hiciste para buscar un archivo que necesitabas para el laburo. No. Eso habilita tu obligación a “responder”. Y si a eso le sumamos abrir ventana equivocada y marcar los ticks en azul, estamos perdidos. Lo viste y no me respondisteeee!!!! (causa de divorcio, despido, ruptura amistosa). Sí, lo mismo que pasa con el querido “visto” de Facebook.

Claro que existe la gente con sentido común que piensa “bueno, le llegó, después cuando pueda me responde”… pero, seamos sinceros, son contados con los dedos de la mano (una mano con alguno amputado).

Desde hace un tiempo tenemos la opción de esconder la hora de conexión (pulgar para arriba para esa innovación). Sin embargo, el “en línea” sigue estando para calmar el hambre de los stalkers de la comunicación.

Ahora bien, entiendo que todo se soluciona eliminando la app. Pero no se puede, gente. Actualmente, es uno de los medios más accesibles y útiles para comunicarnos (atenti que arrancó la ciclotimia). Dejando un poco de lado futuras acusaciones de bipolaridad, creo que, como siempre digo, todo es bueno en su sana medida. Si aprendiéramos a dejar reposar un poco el Smartphone y utilizarlo cuando sea necesario, evitaríamos desvaríos mentales de muchos (me incluyo). Adhiero a la recreación, a los mensajes pavos. Simplemente hago un llamado a la solidaridad y la moderación.

Será que me estoy poniendo vieja (vale una nota sobre esto, dado que me he vuelto repetitiva con el temita :-p ). Puede que sea eso o puede que sencillamente quiera que resignifiquemos las cosas. Que los llamados/mensajes vuelvan a cobrar sentido y no generen fastidio en el receptor. Que la vida sea más real y menos electrónica. Si bien amo los avances, también aprecio el ser-humano. Y eso implica estar cansado, ocupado, o querer un momento para uno, alejado del mundo virtual. Si leyeron mi nota “Somos animales de costumbre” van a entender precisamente a qué me refiero.

Para cerrar y no trastornar más a nadie con esta “oda al stalkismo whatsapero”, quiero decir que levanto mi pulgar ante este servicio, por ser útil, por seguir incorporando facilidades como las llamadas, por hacernos sentir cerca de quienes están lejos, por ser accesible en la actualidad, puesto que un gran porcentaje de la población cuenta con un teléfono apto para descargarlo. Sólo bajo mi pulgar a los mensajes por demás, a la exigencia a la respuesta inmediata, en sí, no es a la aplicación, sino a quienes no han entendido cómo utilizarla. Es una consigna simple y científicamente verificada como el “camino a la felicidad”, ya que “Whatsapear con moderación es un deber que nos involucra a todos.” 😉

Silvina Rodríguez Gáspari

2 respuestas a BENDITO WHATSAPP

  1. Martin Lenzi says:

    Los “grupos” de Whatsapp son unas de las cosas que me dejan :O …y si nos juntamos todos a tomar un matecito y organizamos lo que tengamos que organizar viendonos las caras, sonriendo (o no) discutiendo o lo que sea, en vez de armar un grupo y poner muchos iconitos chistosos, ver caras congeladas en las fotos de perfil y perder el tiempo escribiendo y/o mandando mensajes de audio?
    Si! claro que es un servicio muuuuuy útil, pero así como varias de las redes sociales nos “juntan”, a la vez nos separan mucho (no digo que en todos los casos sea así, pero esto de los grupos es cada vez mas común) (Vejez? no lo creo, Vida quizas!) También soy un enfermito de la tecnología, agarro toda maquinita que pasa por mis manos y al toque ” mmm …es mejor que..peor que…va mas rápido…la cámara de cuanto es? ..aguante Apple!!…etc” pero esto, esto creo que es diferente, nos encierra bastante, demasiado para mi gusto.
    Gracias por tu artículo! me gustó mucho! abre un abánico de ideas para tratar de dejar un poquito el celular 🙂
    (el otro día en la plaza, una viejita le grita a un pequeño de unos 4 o 5 años “CELULAR, DEJE A ESE NIÑO EN PAZ” )

    • Silvinarg says:

      Fantástico tu aporte. Muy bien la señora con ese pedido. Si dejáramos de convertir cada innovación en adicción creo que viviríamos mucho mejor. La tecnología trajo muchas cosas copadas, pero a la vez, siento que nos distanció bastante -paradójicamente- Gracias por comentar!!!!!! 😀

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