JULIO CESAR

Julio-cesar

Como Shakespeariana que soy no podía faltar en “De Ficciones y Realidades” una de las obras de mi amado William. Debo admitir que me costó mucho decidirme por una, pero creo que mi elección ha sido bastante acertada para esta sección, ya que no hay como JULIO CESAR para hablar de la cobardía y su pocas veces visto opuesto, la valentía. Así que tomo coraje y aquí voy ;)

“Los cobardes mueren muchas veces antes de su propia muerte”

11954337581357827998skeleton_friend_afief_02.svg.hiUff… si El Principito es mi libro de cabecera, debo admitir que ésta es mi frase de cabecera. Por supuesto que la prefiero en su idioma original (Cowards die many times before their deaths), pero comprendo que mis lectores estarán más a gusto con la lengua que venimos manejando en este blog, je! Ahora bien, por qué creo que esta frase es tan crucial, por qué estas palabras mencionadas por el mismísimo César en esta maravillosa obra constituyen un perfecto compendio de ideas???!!! Simple. La vida está llena de cobardes. Personas que prefieren acabar con todo antes de intentarlo. Gente que no sabe qué significa jugársela o, al contrario, lo tienen tan claro que eligen quedarse en su lugar antes de dar un paso más por miedo a perder, a abandonar la comodidad, a acariciar la complejidad del riesgo sin darse cuenta de que hay oportunidades que se dan sólo una vez en la vida, sin poder ver que el mero hecho de evitar dar un volantazo puede ser mucho más letal que hacerlo en el momento adecuado… pero… ¿Qué saben de momentos adecuados los cobardes? Si lo único que hacen es dudar, continuar con la vigencia de aquello que no los llena, pero al menos no les genera tanto miedo como probar con algo distinto… y así están, muriendo todo el tiempo, creyendo estar mejor, cuando, en realidad, lo único que hacen es adornar su propio sepulcro gracias a la ayuda de su peor verdugo: el miedo.

César sabía que podía perder y, aún así, decidió enfrentarse, dar la cara. Y yo, a la hora de arriesgar, me siento como él: “Así se burlan los dioses de la cobardía. César sería una bestia sin corazón si se quedara en casa, prisionero de su miedo. No, César no hará tal. De sobra sabe el peligro que César es más peligroso que él. Somos dos leones nacidos el mismo día, yo el mayor y más terrible. Por eso he de salir.” Y así salió y encontró su muerte, pero lo hizo a conciencia. Porque conocía las consecuencias, pero, aún así, decidió ir a  por ello. Porque prefirió la muerte segura a la agonía interminable del “qué hubiese sido si…”

“Los hombres son dueños de su destino, y no culpemos a la mala estrella de nuestras faltas, cuando nosotros mismos nos dejamos someter. Sabias palabras las de Casio… palabras que tomo como un nuevo ejemplo para ilustrar a esta dicotomía que me he planteado esbozar hoy. El cobarde está culpando siempre a algo más. Jamás se hace cargo de sus propios actos. Siempre se trata del destino, de la vida, del tiempo, cuando, en realidad, sólo somos nosotros mismos los que forjamos nuestro propio camino. Un valiente sabe que debe ir por todo como sea. Un valiente tiene muy claro que puede salir mal, pero no por ello depositará ira alguna en algo externo, pues bien sabe que a veces las cosas fallan y no salen como se espera. Un valiente se hace cargo, da la cara, sabe que solo se somete a cada situación, pues nadie obliga a nadie a meterse dentro del pantano. La vida está colmada de posibilidades, sólo nosotros mismos tenemos el poder para decidir cuál es la que tomaremos y cuál la que desecharemos. Dejemos de creer que todo fue por algo o por alguien. No, no. Fue, es y será porque nosotros así lo quisimos. Tener en claro eso es ser valientes.

Broken-Chain“Todo esclavo tiene en sus manos la fuerza para romper sus cadenas”. Lo expresado por Casca encuentra estrecha relación con lo plasmado a priori. Si nos sometemos a algo que nos está haciendo mal esa fuerza que necesitamos para decir basta, para torcer el camino, sólo podemos encontrarla en nuestra propia humanidad. A lo largo de los años, conocí personas que eligieron vivir encadenados antes que hacer el mínimo esfuerzo para liberarse. Y eso sí que es de cobarde, es triste, es dejarse morir.

No hay cadenas blindadas. Pueden ofrecer resistencia, nada más. El tema es probarse a uno mismo hasta qué punto elige luchar o quedarse amarrado a una vida miserable, que puede tentar por comodidad, pero que, a la larga, desgarra las venas… Casio agregaba “una gran hoguera empieza por pequeñas chispas”. Claro que sí. Puede que al principio esas chispas no se sientan, o al menos no quemen tanto como para apartarse, pero, créanme, llega un punto en que nos incinera hasta hacernos desaparecer…. Porque un cobarde no existe… un cobarde no acciona y, quien no acciona, lentamente pierde vitalidad….

“Octavio: no todos preferimos las palabras como tú”

Bruto: Más vale una palabra justa que un golpe bajo, Octavio”

be-freeY esta es la cita con la que decido cerrar. Porque siempre vale más una palabra a tiempo que el desgaste que provoca la espera del cobarde. Esa espera de la cual no se es consciente, pero que, por la simple razón de vivir en la nada misma, se ejerce como una terrible condena. El cobarde elige callar cuando tiene que hablar. El cobarde expresa sinsentidos cuando el silencio es menester. El cobarde se deja golpear cuando sabe que una palabra, tan sólo una palabra, podría redimirlo. El valiente, en cambio, es un gran observador. Toma cada una de sus vivencias, las incorpora en su propia sangre, y las utiliza. El valiente rompe el silencio, aún sabiendo que puede ser lo último que diga, pero lo dice. Y no nos confundamos. El valiente también tiene miedo, pero la diferencia radica en que éste no lo hace carne de su propia carne, sino que sabe darle el lugar que corresponde y, aún con miedo en su interior, mueve los labios y se libera…

Silvina Rodríguez Gáspari

 

 

 

 

 

4 respuestas a JULIO CESAR

  1. Denise Ponziani says:

    clap clap clap, totalmente identificada, como buena acuariana que soy freedom es mi segundo nombre :)

  2. Kendall says:

    Gracias por compartir estas oraciones que no por ser cortas en estructura, dejan de
    serlo en importancia.

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