¿Soy lo que hago o soy lo que gano?

thinking

Si tuvieras que responder rápido, sin pensarlo, qué te define… ¿qué dirías? ¿Ese trabajo que te ayuda a llegar a fin de mes? O quizás… ¿Ese trabajo por el que dejás todo con tanto entusiasmo que no importa cuál es la recompensa monetaria? Ni te detengas un segundo, decilo ya. Dime algo espontáneo y te diré quién eres…

A ver, muchos vivimos el día a día haciendo malabares para no sólo llegar a fin de mes, sino también para darnos algún que otro gustito tras la reflexión “no trabajo sólo para pagar las cuentas”. En fin, si nos ponemos a pensar un segundo… ¿es ese trajín diario que nos ayuda a pagar cuentas y placeres lo que realmente nos colma de satisfacciones? Mmm… en muchos casos podría decirse que sí. Varias personas en todo el mundo tienen la dicha de trabajar de lo que les gusta y, además, contar con la yapa de unos buenos billetes que aseguren las necesidades cotidianas y ciertos lujos. Sin embargo, hoy por hoy no es ésta la situación predominante. Al menos no lo es en nuestro país. Los precios suben a una velocidad muy distinta a lo que lo hacen los salarios (si es que éstos últimos lo hacen) y muchos debemos trabajar de aquello que tal vez no hayamos elegido como vocación para poder resolver esta cuestión que nos quita el sueño: mantener un hogar.

No obstante este panorama, para algunos bastante aterrador, para otros algo “pasable”, es menester no dejar de lado nuestros sueños, eso que realmente nos gusta hacer, aquello que disfrutamos sin importar si existe recompensa monetaria, puesto que la verdadera recompensa es la mera satisfacción de realizar lo que nos apasiona. No se trata de vivir en un mundo de fantasía, ajeno a toda realidad vigente. Se trata de hacer primar ese por qué y ese para qué estamos vivos. Por eso mi pregunta inicial ¿qué te define? ¿Sos eso que te llena los bolsillos? O  ¿Sos todo lo que te llena el alma? Pensalo. Siempre hay tiempo. ¿24 horas no alcanzan? Lo sé, esa sensación me invade diariamente. Pero trato de quitármela con la siguiente convicción: si el espacio no aparece, me lo invento. Siempre hay lugar, siempre hay un momento para hacer lo que te gusta. Mientras tanto, el tiempo sigue corriendo, no espera, a veces desespera, pero, aún así, el tic tac se acelera… no esperes más. Si ya lo sabés, hacelo. Y si no estás seguro, sentate unos minutos, hacé sonar ese disquito que más te gusta, y darle rienda suelta a los pensamientos. Sólo vos y nadie más que vos, sabe lo que te define. Que la moneda no te engañe, la cara de todo, sos vos! :)

Silvina Rodríguez Gáspari

 

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