ENTENDER O NO ENTENDER… ESA ES LA CUESTIÓN

¿Por qué el cielo es celeste? ¿Por qué las nubes blancas? ¿Papá Noel existe? ¿Cómo se hacen los bebés? Son algunos interrogantes que han acosado a más de un padre primerizo. Lo bueno es que, una vez creciditos, los seres humanos, generalmente, tienden a seguir su camino sin tratar de entender tanto y a dejar, de este modo, que el día a día fluya.

Peerooo…. Un momento!!! Qué pasa con los inadaptados que llegamos a los 30 y queremos seguir entendiendo todo???? A ver, convengamos que los dilemas de la niñez ya los resolví. Sin embargo, día a día se me trastorna mi pequeño cerebro tratando de entender a la gente. Sí, lo sé. GRAVE ERROR. Pero bueno, es más fuerte que yo, qué se le va a hacer. Por eso, en lugar de seguir quemándome en soledad, preferí armar una sección nueva en mi blog que se llama WTF para depositar aquí mismo todos estos bocetos de desvarío mental que me visitan cotidianamente.

En fin, basta de preámbulo (frase que uso a menudo y nunca la pongo en práctica. Por ejemplo, ahora mismo, ven?). Lo que me aqueja hoy, bah, no sé si me aqueja hoy, en realidad hace rato que vengo taladrándome el marote con todo esto y nunca me siento (notarán la distancia cronológica entre los posts). Es que tengo muchas cosas (si fuera una, no creo que ameritara crear una sección en una página) que deambulan en mi cabeza, que claman por ser resueltas y no consiguen lograrlo. Necesito entender, llegar más allá y no puedo. Sobre todo, cuando mis amigas me dicen “no te gastes en entender”. Ese es un buen momento para pensar WTF!!!?? Cómo hacen para vivir sin querer saber el por qué de las cosas, de las personas. Entre nos, ellas también quieren saberlo, pero, cuando se ve de lejos la cuestión, el consejo a mano siempre es “ni te gastes, es/son así”.

No estoy siendo clara para nada. No. Años de gramática castellana, inglesa, lingüística y Silvina enuncia mil frases sin una idea concreta. Ok. Vayamos al grano.

No entiendo esta vida moderna. No, no y no. La tecnología nos ha vuelto tremendamente abstractos. Y no es que reniegue de la misma, puesto que asumo haberme ido de vacaciones con un iPhone, un iPod y una Netbook como parte de mi ser. Pero vayamos más allá de esta cuestión. Soy comunicadora, por ende, me gusta estar comunicada all day, all night. No obstante, valoro por sobre todas las cosas la vida cara a cara.

Hace poco leí un post en Facebook que decía “no quiero chatear. Quiero verte. Menos teclado, más contacto humano”. Oh sí, pensé. Alguien más anda pensando como yo. Y es que no me refiero a un ser en particular. Me refiero al mundo entero. Qué nos pasa? De repente nos conformamos con un mero hola qué tal por Facebook????!!! Una etiqueta, una foto, un whatsapp le ganan al face to face? Naaaa, me niego rotundamente.

En mi querer entender aparecen los índices de medición para con el interés. “Si me saluda en el chat, es porque le importa saber de mí”. Ahora bien, cuando el saludete se hace una constante del día a día, el “que no se corte” queda meramente impreso y el “jaja” pasa a ser parte de la lectura de la jornada y no de un sonido compartido es cuando las medidas se van a las nubes y paso a mi resumida frase NO ENTIENDO.

A ver, si yo quiero ver a alguien, “es simple, es claro”, lo escribo, pero busco las mil maneras de materializarlo. Vivir del chateo no forma parte de las aspiraciones en mi vida. Si yo pronuncio un “que no se corte” un tanto más moderno (no soy Enrique, el antiguo) genero situaciones para establecer contacto con esos seres a quienes les postulo aquel enunciado y, básicamente, si alguien me genera tantos sentidos “jaja” me tomo el trabajo de hacerle entender que prefiero reírme con un mate de por medio (o cerveza/Campari/otros en su defecto…). Pero, ¿por qué si para mí es tan claro para los demás no??? NO ENTIENDO. Ja!

Muchas veces me explota tanto la cabeza tratando de que algunas de mis hipótesis tengan coherencia que opto por irme a dormir sin hallar solución alguna. Otras, como hoy, me siento a escribir.

Seguiré sin entender por hoy, pero al menos vuelco en algún lugar mis ganas de hacerlo. Porque no pienso parar hasta lograr aunque sea tener un poquito de comprensión al respecto.

Tampoco pretendo meterme en la cabeza de cada persona con la que hablo e intentar descubrir si su manera de utilizar las redes sociales es por aburrimiento o por tener ganas de dirigirse a un ser determinado. Quiero entender, pero tampoco quiero convertirme en el ratoncito que gira en la ruedita mental de cada humanoide. Simplemente quiero que seamos más reales y menos virtuales. Porque esa virtualidad tan instalada en estos días hace que todo se confunda, se trastorne, se desfigure. Sé que podemos sincronizarnos mejor. Eso sí lo entiendo. Busquémosle la vuelta al “para qué”. Eso sí lo puede hacer cada uno. Para mí, las redes son sólo un medio. Me gustaría que para muchos de los que conozco no fueran un estilo de vida o, al menos, quisiera poder comprenderlo mejor. ¿Es mucho lo que pido?

Silvina Rodríguez Gáspari

 

 

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