ENAMORATE DE LO QUE HACÉS Y DEJATE SORPRENDER

Vivimos pendientes. El reloj, el dinero, el amor, la amistad… enloquecemos en un mero “click”. Planeamos, organizamos, siempre para adelante, a veces mirando hacia atrás, nunca para adentro. Y, de repente, para algunos, llega ese momento: nos miramos hacia adentro. Exploramos y ahí está lo que somos, lo que queremos, lo que deseamos, no para los demás, sino para nosotros; no para saldar una cuenta, sino para remediar el alma.

Ese continuo seguir por inercia agota. No a todos, puesto que hay quienes prefieren que así sea su vida. Y es válido, pues somos libres para elegir hacia dónde ir. Pero estamos los que nos cansamos, quienes nos desgastamos al ver que ese estar pendiente de todo nos quita “tiempo” para relajar, para hacer lo que verdaderamente nos proporciona placer.

Particularmente, no sé por qué tengo esa terrible manía de sabotear lo que más me gusta hacer. Siempre me quedo en el ensayo, en la prueba piloto. ¿Por qué? Por esa bendita neurona que día a día te convence de que no vas a llegar a nada con esto, así que me quedo en lo que una gran amiga llamaría “el mundo ordinario”, en eso a lo que todos obedecemos: las búsquedas salariales, sentimentales, el afán eterno de querer controlar todo. ¿Y a qué te lleva eso? A la nada misma. Porque seguís ahí, incompleta, sabiendo que hay algo a lo que no le estás prestando atención, eso que genera la sensación más extraordinaria de la historia, aquel romance eterno que emprendiste a los 14 años, cuando te diste cuenta de que sin un lápiz y un papel la vida jamás sería lo mismo para vos. ¿Qué voy a decir? Este es mi retorno!!!???? No. Ya lo he dicho y así ha pasado un mes desde aquella vez.

Pocos pueden comprenderme. Pero yo sí los entiendo. Viven pendientes, como yo muchas veces, creyendo que el trabajo mejor pago, la pareja perfecta, la casa soñada, son las únicas posibilidades de tránsito en esta vida.

Hoy me di cuenta de algo. Estoy enamorada. Y, por más que llevo más de 15 años en esta relación, recién hoy puedo decir que estoy enamorada de lo que hago: escribir. Tal vez por eso las vueltas. El amor es así, va, viene, más intenso, más calmado, pero siempre está cuando es verdadero. Y eso es lo que me pasa con lo que hago. Sucede que muchas veces me dejo vencer por el “no podés vivir de lo que te gusta, hacete la idea de que lo tuyo tan sólo funciona como utopía, como pasatiempo”, tal como se les dice a los jóvenes enamorados que recién empiezan una relación: “es algo temporal, después se les pasa”. Cómo nos gusta sabotearnos mutuamente eh! Ese querer tener absoluto control sobre todo, ese creer que siempre sabemos lo que va a ocurrir es lo que nos impide relajarnos.

No voy a decir que de repente me di cuenta de todo y voy a escribir todos los días. Simplemente, pido disculpas por mi inconstancia. A mis lectores y a mí misma. Me dejé perder por este universo que va a mil, que jamás se detiene para reflexionar, que exhorta a tener todo calculado.

No sé qué séra de mañana, pero me quiero dejar llevar, que las palabras fluyan naturalmente, que sea lo que tenga que ser, que el día a día me sorprenda y que las ideas me sigan quitando el sueño como lo vienen haciendo desde hace más de una década.

Gracias a todos aquellos que me apoyan, que creen, que entienden lo que este espacio significa para mí y que confían en que algún día de “el sí” y escriba un libro 🙂

Gracias Sinatra querido, sin tu voz, mi inspiración no sería la misma….

Hasta pronto…

Silvina Rodríguez Gáspari

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *